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Blog personal de Luis Dorrego
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29

sep
Escrito por Luis Dorrego
Curso comunicar con éxito I

Curso comunicar con éxito I

Este fin de semana comienza una edición de nuestro curso estrella y, con el permiso de Blas Campos y de Ricardo J. Sánchez Cano, me gustaría colgar aquí un artículo que me pidieron para su magnífica revista Supervisión hace ya un año:

El orador líder

Últimamente, tanto en la prensa como en la calle, nadie duda e incluso alaba públicamente las capacidades comunicativas de varios líderes de la política mundial, comenzando por Barak Obama. Artículos periodísticos, reportajes televisivos nos muestran a un presidente de EEUU saliendo al plató de un programa de TV, ¡dando unos pasos de salsa! ¿Alguien se puede imaginar hoy mismo a un político español con la misma desinhibición? ¿O con esa ausencia de ridículo?

Muchos objetarán alegando a la falta de ridículo de los norteamericanos, o a su estereotipado “infantilismo”, o incluso habrá algunos que lo vean con el filtro del juicio ideológico. Y quizá  las dotes comunicativas de estas personas sean tan excepcionales que puedan crecerse en estas ocasiones y conseguir un efecto positivo en el público, o por lo menos, nos lleva a plantearnos un debate sobre las capacidades comunicativas de nuestros líderes o, visto desde otro ángulo, nuestro excesivo rigor ibérico en lo alto de la tribuna.

Y cuando hablamos de líderes nos referimos a los modelos que hemos tenido en nuestra infancia y juventud (padres, maestros, profesores, representantes de iglesias, conferenciantes, políticos, jefes…) hasta los que hoy desbordan los medios de comunicación o con los que convivimos día a día, es decir, responsables de equipos, directivos, etc. . Todo aquel que se dirige a un grupo con ánimo de influir o convencer.

Obama bailando en TV

Obama bailando en TV

Nuestros líderes hispanos, sea el ámbito que sea, siguen unos patrones establecidos por la cultura, la educación y modelos anteriores donde el uso de la corporalidad, el humor o la convicción a través de las emociones quedan bastante alejados de su forma de pensar y actuar.

Por poner otro ejemplo, en simposios y congresos encontramos grandes diferencias entre un ponente español y uno extranjero: En uno de ellos recuerdo  a un público regocijado con un ponente irlandés, Feargal Quinn[1] que al poco de comenzar  se quitó la chaqueta  y se la arrojó al público aduciendo lo aburrido que era estar así vestido detrás del atril.  Luego continuó con su presentación jugando a  sacar objetos desde detrás del atril y lanzarlos a un público divertido durante su ponencia. Durante el mismo evento, otro conferenciante extranjero no dejó de pasearse por los pasillos para hablar de innovación, el escenario no era el lugar para departir sobre ese tema. Solo un ponente español se atrevió a salir del estrado y pasearse por el escenario durante su intervención. El resto se mantuvo en la tarima durante los minutos otorgados, confinando su presencia a un solo punto en el espacio y obligando al público a seguirle sólo desde ese lugar.

El orador que desee convencer a su público podrá someterles a una charla ingente desde sus capacidades para transmitir información, para lo cual no necesitamos de su presencia, o podrá hacer lo mismo desde la diversidad, el entretenimiento, el movimiento, la corporalidad, el juego y, sobre todo, la empatía.

Se suele decir que los españoles somos alegres, simpáticos, abiertos y alguna que otra característica socialmente positiva que repetimos hasta la saciedad como lugar común, y todas ellas “envidiables” en otras latitudes. Sin embargo, al subirnos al estrado todo lo que  forma parte de nuestra “naturaleza” desaparece como por arte de encantamiento: Nuestro cuerpo se pone rígido, nuestra voz se engola y nuestras emociones positivas nos abandonan dando paso a una seriedad que nos distancia infinitamente de los espectadores.

El miedo al ridículo, el orgullo, el honor, “la honra”, la represión corporal, el qué dirán, posiblemente haya marcado nuestra educación y quizá aún la siga dirigiendo: “Tenemos el orgullo en carne viva, y una conciencia tan aguda y enfermiza de nuestra apariencia, de lo que los otros pensarán sobre nosotros, que preferimos pecar de mudos, paralíticos y sosos de solemnidad. Es decir, preferimos la pasividad total antes que hacer nada que pueda terminar siendo risible. Y así, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, los niños aprenden a hablar en público en las escuelas, y los adultos disfrutan organizando ceremonias, declaraciones y pequeños espectáculos personales en bodas, banquetes y bautizos, nosotros, por lo general, no abrimos la boca ante una audiencia ni aunque nos introduzcan un anzuelo. Por no hablar de bailar, o actuar, o hacer el ganso. En España, las personas serias no pueden hacer eso.”[2]

¿Y que hacen en España las personas “serias” cuando se dirigen a un auditorio? Por lo general muestran la(s) máscara(s) social(es), “esconden” o “controlan” sus emociones y se dirigen “seria y respetablemente” a su público. ¿Y cómo recibe  la persona que está escuchando del ponente? ¿Se conmueve tanto como con Obama o Steve Jobs[3]? En muchas de las ocasiones le llegará el mensaje racional y pocas la empatía con que poder también convencer a su público.

Durante uno de mis cursos impartidos de comunicación para profesionales de diversa índole, uno de ellos, con algo de irritación en su tono de voz, me preguntó que por qué hablaba tanto del cuerpo y de las emociones, “si nosotros hemos venido a aprender a hablar en público”. Yo me quedé estupefacto más por el tono de su voz que por la pregunta en sí misma y al mismo tiempo no daba crédito a lo que estaba escuchando, ya que esa misma persona, horas antes, había compartido con el grupo durante la presentación que tenía miedo escénico, que le sudaban las manos cuando se dirigía a un auditorio y que esta era la razón de su asistencia. Quise hacérselo ver claramente y le expliqué la relación que había entre su inhabilidad y sus reacciones psicofísicas, sin embargo esta persona no quería admitir la relación des-armónica que vivía entre su cuerpo y su mente, y exigía una fórmula racional para superar sus problemas.

Fórmulas racionales, recetas milagrosas, el secreto de mi éxito por escrito, por favor, y revalidado por la sociedad en forma de publicación o… Pocas veces dentro de mi mismo, pocas veces “dándonos cuenta” de qué emoción tenemos antes de dirigirnos a los empleados, compañeros de equipo, público en general. Pocas veces nos paramos a gestionar nuestras emociones y conseguir alguna más positiva antes de nuestra comunicación con los demás. Y muy pocas veces siendo conscientes de que las tensiones de un enfado no gestionado, por poner un ejemplo, contribuyen a que nuestra mandíbula y garganta se tense y se refleje en nuestro discurso de forma incontrolada. Las emociones se contagian.

Personalmente, cuando asisto a las conferencias o discursos de nuestros compatriotas, muchas veces tengo la sensación de que me están regañando o al menos amonestando por algo, por algo que desconozco, por algo que debía de saber, por mi ignorancia, ¿por mi asistencia? De sobra es sabido que la mejor defensa es un buen ataque  y eso es lo que ocurre a menudo: el miedo  a hablar en público sumado a la poca gestión emocional hace que el orador se aleje de su público, a pesar de que la información sea transmitida. Y un guía, un líder, no es precisamente un informador.

La distancia entre el orador y  los espectadores y es tanto más grande cuanto más esté aquél separado de sus emociones, es decir, de su cuerpo.

¡Y cuántas veces nos dejamos el “cuerpo” en casa para ir a trabajar! Claro, “mucho mejor entre las sábanas…” O mejor aún: perfectamente aseado, muy bien y formalmente vestido, con la “ropa de trabajo”, el “uniforme”, es decir, separado de nuestra comodidad, construyendo una armadura sólida, formal, distanciada…, para hablar en público también. ¿Y cómo destapar nuestra esencia en esas circunstancias, con estos impedimentos? ¿Cómo llegar a ser nosotros mismos dentro del ambiente laboral y dirigir desde el equilibro de razón, emoción y una comunicación no verbal no disociada?

Cuando se interviene ante un auditorio creemos que el público está pendiente del orador, y que le juzga tal y como nosotros nos juzgamos a nosotros mismos: con miedo. Creamos una película donde terminamos por sentirnos mal y exigirnos mucho más. Y es cierto que contar un chiste entre amigos contiene los mismos elementos, es decir, comunicar en público y buscar un objetivo: los elementos son los mismos pero la tensión no. Y ¿no será porque asociamos lo formal a lo que no deseamos para nosotros mismos? Unos dirán que en un estrado no se puede estar al mismo nivel que cuando nos encontramos en el bar, otros verán el gesto del jefe escondido entre los rostros del auditorio en lugar de las caras de los amigos. ¿Y qué podemos hacer para que el estrado se convierta en nuestra casa, el jefe en nuestro amigo y estemos tan tranquilos como para que consigamos hacer reír con el chiste?

Una propuesta es conducir al público a través de quienes somos, de nuestra autoestima, de nuestras emociones, de nuestra capacidad para comprender a los demás y escucharlos.

Enrique Tierno Galván, bailando el chotis en 1981

Enrique Tierno Galván, bailando el chotis en 1981

¿Y qué nos hace cambiar tanto como para que aparezca lo que llamamos pánico escénico? ¿Será sólo esa asociación histórica y cultural que nos devuelve la imagen del orador como un político des-emocionado o la del cura de aldea alejado de su cuerpo?  Ya hemos hablado de que nuestra educación ha sido un tanto represora del cuerpo, de la expresividad humana. ¿Cuántos de los lectores de estas páginas recibieron un premio de niños por hablar mucho? ¿A cuantos les hicieron un regalo por hablar cada día más  y más?

“Con-mover”, ¿ es eso lo que la audiencia pide?,… que les muevan, que les conmuevan, que les convenzan, no solo con razones, sino también contagiando  emociones. El líder puede  y tiene que ser también un líder emocional (que no emotivo).

“Nuestros líderes no saben gestionar emociones”[4], dice el profesor de la Universidad de Yale, y tiene sus razones al argumentar sobre todo cuando menciona el miedo con el que se vive hoy en día en la empresa.

El trabajo es el lugar donde más horas pasamos del día y se puede convertir en un lugar confortable. El lugar desde donde el líder se dirige a su audiencia no puede ser un lugar extraño, frío. Debe hacerlo suyo, debe sentirse seguro y confiado para poder comunicar desde ese ángulo a los demás, desde un punto de vista más apacible en consonancia con su autoestima.

El líder experimentado sabe reconocer el miedo, o cualquier otro tipo de emoción en sus interlocutores y, gestionando las suyas, dirigirse a ellos sin confusión en el tono de la voz y en el comportamiento gestual.

Cuando imparto los cursos, generalmente encuentro a los participantes viendo a la audiencia, pero sin mirarlos. Cuando visionamos con ellos las primeras intervenciones grabadas se sorprenden porque piensan que miraban al público y que les incluían en su discurso. Muchos de ellos, al preguntarles, el porqué de esa actuación responden que no lo hacen por temor, por la falta de costumbre y por el miedo al juicio de los demás. Ellos piensan que el público les va a juzgar con tanta dureza como, en ocasiones, ellos se juzgan a si mismos y que mirar a los ojos de los demás para comunicarse es motivo de los más irracionales de los temores.

El temor a ser juzgados es universal: respondemos a la educación paterna, moral, social y “tenemos que estar a la altura”. También hay que responder a las expectativas que, desde nuestros padres, todos han depositado en nosotros, y al final del camino ya nos hemos perdido, ni nos observamos a nosotros mismos, ni vemos a los demás y lo  que estamos mirando en realidad es a todos estos fantasmas de la carga del pasado.

¡El otro existe!,  podría ser un buen subtítulo para este artículo, ya que si hablamos de comunicación tiene que haber “otro” para que pueda existir. Y ese otro soy  yo mismo en un plano más profundo. Todos somos personas activas en la comunicación y el buen líder lo sabes, habla desde si mismo a los otros y les da lo que necesitan en la forma que les gusta.

Y estamos hablando de comunicación, no de información, pongamos como ejemplo de nuevo a Obama : “El viernes pasado, en las primeras líneas del comunicado emitido por la Casa Blanca tras la concesión del premio se destaca un episodio familiar. “Buenos días. Bueno, no tenía previsto despertarme esta mañana con esto. Tras recibir la noticia, Malia [hija del presidente] entró y dijo: ‘¡Papi, ganaste el Premio Nobel de la Paz y es el cumpleaños de Bo [mascota de la familia]!… Por lo tanto, es bueno tener niños para que pongan las cosas en perspectiva”.[5] Como continúa el comentarista ¿se imaginan a un líder cercano hacer lo mismo? ¿Qué recursos usamos por estas latitudes para aproximarnos al público?

Y repetimos que estamos hablando de comunicación; hablar es un acto más de la misma. Los expertos han llegado a afirmar que en el acto de la comunicación lo que decimos, es decir, el contenido, sólo es el 7% de la actividad expresiva, y que el resto se divide a partes iguales entre el lenguaje no verbal y el uso de la voz. Posiblemente se trate de una exageración y una división más apropiada sería que cada uno de los elementos que tienen un papel en el acto comunicativo, lenguaje verbal, no verbal y voz,  posean un porcentaje similar a la hora de intervenir activamente. Sea como sea, ya el 7%, el 30% o el 40%, resultaría un porcentaje bastante bajo como para poder comenzar a modificar alguna opinión fuerte sobre el tema. Espero que tanto como para  llegar a la conclusión de que nuestro cuerpo habla, aunque no lo sepamos o pensásemos lo contrario.

Nuestra educación racionalista, la que se basaba en el Cociente Intelectual como único recurso para conseguir el éxito social, se encargó de que olvidáramos nuestro cuerpo como fuente de información: Este era un simple vehículo que transportaba nuestro magnificado cerebro.

Nuestro cuerpo nos habla, lo sepamos o no, lo queramos o no: El miedo o pánico escénico se refleja en nuestra materia física. Cuando tememos lo notamos en el sudor, en los temblores, en el tartamudeo. Nuestro cuerpo refleja, mediante el lenguaje no verbal, lo que nuestra mente piensa, nuestros deseos más íntimos, y nuestro inconsciente, en ocasiones.

¿Y qué hacer ahora? ¿Cómo convertirnos en individuos capaces de conducir personas desde la esencia humana alineando mente, cuerpo y emociones? Por supuesto que existen técnicas, trucos y recetas para conseguirlo. También el secreto está en reconocer nuestras emociones y aprender a gestionarlas al tiempo que se evalúan los efectos de la educación y los modelos aprendidos para efectuar una revisión de los mismos. Y por supuesto, poner al ridículo contra las cuerdas. Como dice Rosa Montero: “A nadie le gusta que se rían de él, pero la mayoría de los países ponen el miedo al ridículo en su justo lugar, no es algo paralizador ni aniquilante. Y algunas culturas, como la anglosajona, incluso hacen alarde de ese arranque extravagante, de la rareza visionaria, aunque sea absurda. No les ha ido nada mal cultivando la originalidad, porque ya es bastante difícil cambiar las rutinas del mundo como para detener tu empeño solamente por el miedo a las risas de los demás, Nosotros, mientras tanto, seguimos sentaditos y quietos en un rincón, no vaya a ser que alguien nos mire. Es posible que así no hagamos el ridículo. pero lo que es totalmente seguro es que no haremos nada.”


[1] Ha escrito un libro “El cliente ante todo” y está publicado en España por AECOC.

[2] Rosa Montero, La ventajas de hacer el ridículo. El País Semanal, 2005

[3] Su discurso en la Universidad de Stanford en el 2005 es uno de los más vistos en YouTube y hoy es considerado como una referencia.

[4] David Caruso, “La ansiedad se ha instalado en la empresa”. El País de los negocios, 11-10-2009

[5] http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Nobel/paz/comunicacion/elpepusoc/20091016elpepisoc_1/Tes

29th sep 2010
Blog personal de Luis Dorrego

22 Comentarios de “Curso Comunicar con Éxito”

  1. Elena dice:

    No puedo más que recomendar este increíble curso de “Comunicar con éxito”. Luis es capaz de identificar aquellos miedos de los que ni nosotros mismos somos conscientes para desde ahí adentro, trabajar un nuevo yo que no los esconde sino que los afronta y los transforma en disfrute y reto. Para mi ha habido un antes y un después y sé que más pronto que tarde, volveré a enrolarme en una aventura con él para seguir creciendo.
    ¡¡Muchas gracias!!

  2. Linda Mezzullo dice:

    En primer lugar muchas gracias, Luís, por habernos acogido con calor y amor, en un ambiente acogedor en el que me he llevado bien desde el principio. Además, gracias por lo que me has enseñado: a pesar de la importancia de una buena educación hay cosas que no se aprenden en los libros. En sólo tres días me he dado cuenta de que podría vivir con mucha más alegría. He tomado conciencia de que todos tenemos los mismos problemas de miedo, inseguridad, desafío, etc., y que si aprendemos a compartirlos podemos ayudarnos unos a otros. He descubierto que si me abro a los demás con confianza, los demás se abrirán hacia mi; he comprobado que a partir de cosas pequeñas puede realizarse algo grandioso; he aprendido que todo puede ser positivo o negativo, bueno o malo, dependiendo de cómo queremos verlo.
    Ahora sólo quiero poner en práctica tus sugerencias, reírme muchísimos sin tomar la vida demasiado en serio, hacer lo que me guste sin pensar en complacer a los demás y vivir rodeada por amor y alegría.
    Gracias por todo.

    Linda

  3. Mar Rodriguez dice:

    Después de un intenso fin de semana, después de dos días de curso, podría decir que empieza una nueva YO. Como siempre, me acaba sorprendiendo Luis y después de casi 5 años de conocernos y tres años de teatro….!!Es increible!!. Creo que en este curso he vivido uno de los momentos más intensos y enriquecedores con él, porque ha sabido en el momento justo encontrar la forma de liberar mis barreras.

    No sólo me llevo un gran conocimiento de como hablar en público y disfrutar, sino una nueva forma de hablarme a mí misma!!!.

  4. Carolina Hurtado dice:

    Hola Luis!

    Ha sido maravilloso estar de nuevo en uno de tus cursos.

    Gracias por tus palabras por tus críticas, tus juegos y por hacernos parte de ti. Realmente debes sentirte orgulloso al poner en nosotros semillas que harán que seamos un poquito más felices y un poquito más auténticos y se encuentre cada vez más cerca el alcanzar aquello que queremos ser.

    He disfrutado muchísimo con el curso y me llevo el objetivo de comunicar con confianza y seguridad muy trabajado.

    Gracias de nuevo Luis!
    Un abrazo.
    Carolina Hurtado

  5. Javier Ussía Caro dice:

    “Ha sido una experiencia única, inolvidable, sorprendente, enriquecedora y muy divertida que ayuda a confiar en las posibilidades que nos quedan por descubrir y potenciar. Sin duda, uno de los mejores momentos formativos que he realizado en mis años como profesional. Luis consiguió sacar lo mejor que llevábamos dentro y de forma casi mágica la confianza se instaló en nosotros para siempre”
    Javier Ussía Caro
    Asesor Financiero

  6. Joana dice:

    El curso “comunicar con éxito” me ha sorprendido. Yo no conocía a Luis, encontré el curso por internet y he tenido mucha suerte. En dos días he cambiado mi vida, la forma de sentir las cosas, de disfrutar y sobre todo de comunicar conmigo misma y con los demás. Luis tiene una enorme habilidad de hacerte ver las cosas de una manera distinta y emocional, donde cada uno consigue tener un crecimiento personal increíble. Muchas gracias a mis compañeros y principalmente a Luis por la gran experiencia.

  7. Alvaro dice:

    Gracias Luís.
    Gracias por haberme cambiado la forma de ver, y sobre todo sentir, las cosas.
    Yo iba; como casi siempre vamos las personas de ciencias; preparado para recibir una serie de consejos, pautas, protocolos, o como quieras llamarlo; todo ello estructurado, para luego en mi casa empollarlo y practicarlo.
    Pero qué sorpresa más increible al darme cuenta que todo eso lo tenemos en los libros, en internet, en cualquier lugar de informacion…
    Lo que no hay en esos sitios es nuestra esencia, nuestras emociones, nuestro ser…y es lo que hay que proyectar en cualquier momento de nuestra vida a los demás, ya sea dando una conferencia, en el trabajo,en el trato con amigos, con la familia…lo que sea…ESO ES LO QUE PERCIBE EL PROJIMO.
    Gracias Luís por hacerme sentir, en vez de pensar lo que siento…

  8. Ana dice:

    Este fin de semana, he estado disfrutando del curso Comunicar con Exito. En el que he pasado por distintos estados de animo, llevada de la mano de Luis con el fin de conseguir mi objetivo, con la habilidad y maestria propias de su entrega y gran vocacion. He conseguido mas confianza y sentir que puedo conseguir todo aquello que me proponga con Exito !!
    Estoy encantada, agradecida y mas despierta !!!
    Tambien quiero agradecer el apoyo brindado por mis compañeros de curso. Nos vemos!!

  9. Podía hablar de un curso que se llama comunicar con éxito pero…esto no tiene ninguna relevancia. Hay miles de cursos que tratan este tema. Lo que es único es Luis Dorrego. Campando a sus anchas entre sus conocimientos y su espíritu libre, que contagia y enamora profundamente al instante en el que eliges posar la mirada en él. Descubrirme a cada instante , siendo sostenida por su amor. Esta para mi es la definición de un maestro. Junto a él no solo se que seré mejor comunicadora , que seguro , lo mas importante es que seré mas yo. GRACIAS y seguimos SIEMPRE.

  10. Jesus dice:

    Queridos compañeros,
    Este fin de semana he tenido el enorme privilegio de participar en un seminario con Luis, Comunicar con éxito.
    Una vez más nuestro teatrero favorito ha esparcido su magia entre todos los presentes y durante los dos días del curso se han producido cambios extraordinarios en muchos de nosotros.
    La habilidad de Luis para conseguir que cada uno de nosotros, por muy heterogéneo que sea el grupo, conecte con sus emociones y se equilibren energías en lo más profundo de todos los presentes, es algo que personalmente encuentro maravilloso.
    Luis tiene una habilidad especial para colocar sus afirmaciones y sus preguntas en el sitio exacto, donde se generan las emociones que a veces nos bloquean y no nos dejan danzar y fluir como nos nuestros sueños desean hacerlo.
    A mi me fascina vivir la experiencia de la transformación de algunas personas que asisten a estos cursos. Muchos de ellos llegan al curso con un escepticismo enorme, conocen a Luis quizás por internet, tal vez por un amigo, pero ahora son ellos los que están allí, expectantes y estoy convencido que más de uno, exigiendo soluciones. Todo para ellos está muy ‘pensado’ y vivido desde ahí arriba, desde nuestra mente más racional y calculadora. A través de diferentes dinámicas y la experiencia de conectar con otros compañeros, Luis facilita un movimiento de la energía, que permite que conectemos con nuestras emociones y se equilibren pensamientos y sentimientos. Aquí es dónde yo empiezo a ver nuevas expresiones y cuando esas personas que llegaban no tan convencidas como expectantes y bloqueadas, comienzan a desprender una luz diferente en sus rostros y una sonrisa que parece salir de su alma. Algo ha cambiado, algún nudo se ha soltado y yo de alguna manera percibo la liberación que siente esa persona.
    Es genial, es terapéutico, es equilibrio y una experiencia maravillosa.
    Gracias Luis.

  11. Nouha Del lero dice:

    Un curso magnifico que me ha hecho reflexionar sobre muchas cosas y muchos comportamientos que hacemos inconscientemente. Un curso de comunicacion totalmente practico sin el rollo de siempre de tecnicas de comuniccacion con un tocho para leer.
    Han sido dos fines de semana muy intensos y con muchas emociones. Una vez acabado el curso he vuelto a mi tierra mucho mas segura de misma, en el trabajo me ha beneficiado mucho para tratar tanto con clientes como con mis jefes e incluso en la vida personal me ha hecho mejorar la relacion con mi pareja y mis hijas.
    Para mi ha habido un antes y un despues de este curso. Lo recomiendo fuertemente a todos , no perderselo. Muchas gracias Luis y Victoria. El grupo ha sido majisimo ademas del curso hemos ganado unas amistades gracias a las tecnicas utlizadas para integrar al equipo. RECOMIENDO LA EXPERIENCIA. Marzo, 2011

  12. Alberto Maxi dice:

    Curso altamente recomendable. Tiene la principal ventaja que es muy practico, con muchisimos ejercicios y una muy buena organización. Lejos de ser aburridos apuntes y powerpoints que te explican cosas lógicas y que todos conocemos o tenemos alcance, el curso es pura experiencia emocional, de conocerse a si mismo, de transmitir confianza, de encontrar los mensajes y las emociones que quieres transmitir en tu publico y con tu discurso. Desde los ejercicios de vocalizacion, relajación, así como el contacto con el escenario, la busqueda de tus virtudes y tus defectos como oradores, como poner tu mente y tus emociones donde tienen que estar, el curso es sumamente extraordinario

    Muy recomendable

  13. Maria Jose dice:

    Hola a todos, después de bucear en las disitintas opciones del mercado de los cursos para comunicación me decidí por este, pensé que nadie mejor que los hombres y mujeres de teatro conocían el proceso de comunicación, y GRAN ACIERTO!
    Fueron dos fines de semana especiales, divertidos …. muy divertidos y diferentes, donde la práctica permanente, los juegos, las técnicas de vocalización, aprender a proyectar la voz, conocerte un poco mejor, verte en el video, y hacer un grupo de amigos merecieron sin duda la eleccion.
    Gracias Luis, Victoria y todos los compañeros que participaiste en este curso que recordaré y recomendaré como algo especial y MUY MUY BUENO…..

  14. Charo dice:

    Hola a todos /as.
    Quiero comentar como estos dos fines de semana del curso “Comunicar con Éxito” han sido “un antes y un después”.
    Antes de hacer el curso con Luis y con Victoría solamente pensar que tenía que hablar ante un público estaba toda la semana dando vueltas al asunto.
    Después: ¡¡¡genial!!
    Esta semana he tenido un curso, aunque como ayudante… y estaba tranquilisima y segura que mi voz y mi mensaje iban a llegar.
    Todo eso es el resultado de un muy buen trabajo previo impartido Luis y Victoria. Cada uno de ellos me ha aportado primero la seguridad y luego las herramientas para que esto suceda.
    Tanto la entrada al público, la preparación de los textos, la expresividad y la voz han sido solo una parte que hemos trabajado intensamente y de forma amena y cercana.
    Tanto Luis como Victoria en este curso me han aportado las herramientas que ahora en cualquier ocasión (algunas ya incorporadas) puedo utilizar para hacer mis presentaciones, cursos y en general comunicarme con los demás llegando a ellos.

    Muchas gracias Luis por tu esfuerzo en cada día y en cada curso y lo mismo para Victoria para que toda la información haya calado en mi .

  15. Pedro Muñoz dice:

    Hola Luis,
    La realización del Curso “Comunicar con Éxito”, me ha permitido ser más consciente de mi propia persona, dándome cuenta, de que los hábitos adquiridos a lo largo de mi vida, me estaban impidiendo expresarme y llegar a los demás como yo quería, ya que estamos acostumbrados a esconder nuestras emociones, siendo más fríos e impersonales en la manera de relacionarlos en todos los ámbitos de nuestra vida. Estos dos fines de semana, han sido muy intensos, en los que nos habéis enseñado múltiples técnicas, tanto con la voz como con nuestro cuerpo y el uso correcto de nuestras emociones, sé que las herramientas que me habéis dado, me permitirán una mejora a todos los niveles, personal y profesional.
    Te doy las gracias, por tu forma de enseñar, tan amena y como te involucras con los alumnos.
    Un abrazo.

  16. Mario dice:

    Luis,

    el curso de Comunicar con Éxito ha sido toda una experiencia. Estoy de acuerdo básicamente en todo lo que expones en tu artículo de arriba. La inteligencia emocional es algo imprescindible para el desarrollo humano y que aquí en nuestra educación se le ha dado poca importancia. Todo esto necesita de mucha, muchísima compasión y paciencia. El entrenamiento y la práctica es una parte fundamental de toda actividad. En 4 días es imposible pasar de la nada, de ser un mal comunicador a ser el mismísimo Demostenes o Sarah Bernard. En mi experiencia lo que ha funcionado siempre ha sido la perserverancia, la práctica y la entrega. No me imagino a un pianista que salga a tocar en público sin haber prácticado durante mucho tiempo.

    Muchas gracias por tu dedicación y buen sentido del humor.

    Un abrazo.

  17. Ana Romero dice:

    Hola Luis,

    Estos dos ultimos fines de semana han sido geniales, hace tiempo que no me sentia tan bien, has hecho aflorar muchos sentimiento que creia olvidados, has conseguido que me mire y veo otra mujer. Bueno en una palabra felicidades por ser como eres, un tio genial y un profesional como la copa de un pino.

    El curso de comunicar con exito es fantastico, si alguien tiene alguna duda que se disipe, y para adelante, vais a aprender lo inimaginable.
    Luis muchas gracias. Un besazo. Ana

  18. Ana dice:

    Comunicar con éxito fue el primer escalón hacia mí misma. ¿Paradojico, no?. El primer paso hacia alcanzar mis objetivos, mis metas y para empezar a aceptarme y conocerme a mi misma desde dentro y hacia afuera. Es increible como puedes no darte cuenta de como pasas una vida entera creyendo saber quien eres y darte cuenta de que cuando te pones delante de los demás no puedes porque sufres timidez, balbuceas y no miras a los ojos, porque……. no sabes expresar lo que quieres, te da miedo como eres o como sentirte bien mostrando lo que eres……Despues de Comunicar con Éxito vino El Taller de Seducción y pronto vendrá ¡¡¡Teatro y Crecimiento personal!!! con ganas y emoción por conocerme aún más y superar limitaciones! Miles de Gracias, Luis, por hacer tan bien lo que haces.

  19. Jesús Luis de San Antonio Benito dice:

    Ha sido un placer par mí, el tener la posibilidad de hacer un curso como el que he realizado semanas pasadas, con unos profesores con una profesionalidad tan grande. Así que quiero felicitaros por la gran capacidad que tenies para trasmitir y hacer que las cosas sean mucho más fáciles de lo que pensaba. Desde mi experiencia personal como alumno del curso destacar que a mí me a ayudado un montón y que ahora veo las cosas desde otro punto de vista muy diferente al que yo tenía anteriormente, el curso me va a beneficiar mucho, os lo aseguro. Ahora hablo en público con satisfacción y seguridad.Me alegro de haberlo hecho a través de tu empresa : EXPRESIÓN.

  20. Vicente Badajoz dice:

    Han sido dos fines de semana estupendos. Duros, cansados, en algunos momentos extraños pero gracias a los profesores, han sido muy productivos y muy reconfortantes. Todos mis miedos se han volatilizado y mis situaciones ante el publico que se darán en un futuro sabré afrontarlas de una manera muy especial, de manera muy distinta a como lo hacia hasta ahora. Luís y Victoria: de verdad sois geniales, os veo en alguno de vuestros cursos, me apetece un montón hacer otro.

  21. Mónica Morales dice:

    El curso es tremendamente práctico y experiencial. Los profesores dominan ampliamente la materia. Es un curso que permite crecer tanto profesional como personalmente. Fervientemente lo recomiendo. A mi me ha ayudado mucho el curso a ir más tranquila a las presentaciones.

  22. Santiago Arderíus Marín dice:

    El curso “comunicar con éxito” ha superado todas mis expectativas. Recién acabado el curso, ya noto una enorme mejora en confianza y superación del estrés. Me habéis proporcionado muchísimas herramientas de una gran efectividad, desde la preparación de la escena y la utilización del cuerpo de forma expresiva, hasta los extraordinarios ejercicios de técnica vocal que hicimos con Victoria Blasco.
    La claridad de vuestro enfoque me dio gran confianza desde el principio. Que el curso se desarrollara en su totalidad de forma práctica es algo que para mí ha tenido mucho valor. Ver que era capaz de cumplir mi objetivo de comunicación en un discurso, aún sin haber tenido casi experiencia previa de hablar en público, me ha proporcionado tranquilidad y deseos de seguir haciéndolo de ahora en adelante.
    Para mí han sido dos fines de semana intensos, fructíferos y divertidos, donde he aprendido mucho y he hecho nuevos amigos entrañables. Me llevo mucho más de lo que esperaba, no solamente en habilidades de comunicación, sino también en crecimiento personal. Gracias por estos dos fines de semana tan especiales.

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